Hace más de tres décadas, un niño llamado Nahamán Carmona fue brutalmente asesinado en las calles de Guatemala. Tenía corta edad, vivía en condición de calle y fue víctima de quienes debían protegerlo. Su historia no fue olvidada: gracias a la lucha de organizaciones de sociedad civil, el Decreto 37-2005 estableció el 13 de marzo como el Día Nacional de la No Violencia contra la Niñez y Adolescencia.
Hoy, más de 35 años después de aquel crimen, nos encontramos frente a la misma pregunta incómoda: ¿hemos avanzado lo suficiente? En World Vision Guatemala creemos que la respuesta honesta es no. Y creemos también que ese "no" nos obliga a actuar.
"El hogar debería ser el lugar más seguro del mundo para un niño o niña. En Guatemala, demasiadas veces, se ha convertido en el lugar de mayor peligro."
Las estadísticas en Guatemala pintan un panorama alarmante. Estas cifras, provenientes del Ministerio Público (MP), el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) y la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH).
Detrás de cada uno de estos datos hay un nombre, una familia, una comunidad herida. El departamento de Guatemala concentra el mayor porcentaje de casos, seguido de Alta Verapaz, Huehuetenango y Escuintla, según registros del Ministerio Público. La violencia no distingue geografía, pero sí aprovecha la pobreza, el abandono institucional y el silencio
La violencia contra la niñez no siempre deja marcas visibles. Muchas de sus formas se normalizan, se silencian o se justifican culturalmente. Es fundamental nombrarlas para poder combatirlas.
Según una encuesta hemisférica realizada por World Vision e Ipsos, el 53% de la población percibe que la violencia ocurre principalmente en lugares públicos. Sin embargo, los hogares y las escuelas son los escenarios donde se producen la mayor cantidad de abusos en América Latina y el Caribe. La violencia más peligrosa es la que ocurre en silencio, puertas adentro.
La violencia contra la niñez no surge de la nada. Tiene raíces estructurales que deben entenderse para poder ser erradicadas:
Normas culturales que naturalizan el castigo físico. El "golpe para corregir" sigue siendo una práctica extendida y culturalmente aceptada en muchos hogares guatemaltecos.
Pobreza y desigualdad. El estrés económico aumenta los factores de riesgo al interior de los hogares. Guatemala es el país con mayor desigualdad de ingresos en Centroamérica.
Débil institucionalidad. La falta de inversión estatal, la impunidad y los vacíos legales debilitan la cadena de protección que debería rodear a cada niño y niña.
Silencio y miedo a denunciar. Muchos casos nunca llegan a las instituciones por temor a represalias, vergüenza o desconfianza en el sistema de justicia.
En World Vision Guatemala trabajamos desde 1975 con un enfoque sistémico de protección que no se limita a atender las consecuencias de la violencia, sino que actúa sobre sus causas más profundas. Actualmente estamos presentes en 12 departamentos, 95 municipios y 273 comunidades del país.
Impulsamos el empoderamiento de los niños en sus derechos, fortalecemos a las familias en el desarrollo de sus capacidades parentales, acompañamos a los sistemas locales y políticas públicas de calidad, fundamentados en valores cristianos y con comunidades que exigen que su voz sea accionada como ciudadanos.
La protección de la niñez no es responsabilidad exclusiva del Estado. Es una responsabilidad colectiva que empieza en cada hogar, cada aula, cada comunidad.
"La memoria de Nahamán Carmona y de todos los niños que han sido víctimas de violencia en Guatemala nos recuerda que no basta con conmemorar. Es hora de transformar."